ANTE LA SITUACIÓN EXCEPCIONAL DEL CORONAVIRUS
Pudiera parecer que hay silencio, eso que llaman o nos gusta llamar “silencio administrativo”. Que desde el pasado viernes 13 de marzo hasta hoy, todo ha quedado en el más absoluto silencio. Pero no es así. Los Profesores de Religión Católica hemos hablado y seguimos hablando mucho: lo hacemos desde la virtualidad permitida por las lamentables condiciones de la pandemia, pero también, desde la presencialidad de unos sentimientos vivos que laten con la fuerza desde nuestros corazones y con nuestro quehacer diario en el corazón de nuestros alumnos, esa gran mayoría de alumnos que cursan cada año Religión Católica en colegios e institutos.
Desde la Delegación de Educación nos hacemos eco de todo lo que se está haciendo, se hará y se sabe hacer en las clases de Religión: estamos acostumbrados a las realidades complejas, al trabajo esforzado, al compañerismo denodado porque sabemos quién es el Maestro y de quién nos debemos fiar. Y están contentos con nuestro quehacer las diferentes Comunidades Educativas porque es un quehacer lleno de sonido, de sentido y de profesionalidad.